Por qué el descanso ininterrumpido es el verdadero regenerador del organismo
Despertarse dos, tres o cuatro veces en medio de la noche no solo interrumpe las fases de sueño profundo (ondas lentas y fase REM): incrementa la producción de cortisol y perpetúa la inflamación de bajo grado en todo el cuerpo.
Para los hombres que experimentan esta incomodidad al llegar a los cincuenta años, el círculo vicioso suele comenzar en el sedentarismo diurno. La falta de movimiento durante el día acumula líquidos y congestión venosa en la pelvis; al acostarse en posición horizontal, esos líquidos retornan a la circulación central y aumentan la necesidad de evacuar durante la madrugada.
Implementar una caminata de media tarde combinada con el cese de líquidos abundantes dos horas y media antes de dormir y una cena sin picantes ni alcohol permite que la vejiga permanezca en calma, restaurando ciclos de seis a siete horas de sueño ininterrumpido.